sábado, 9 de agosto de 2014

Historias como saber si alguien te engaña




“Los seres humanos somos eso, humanos, y cometemos errores y hacemos cosas mal, como negar a nuestras parejas”. Aunque sea duro hay que sentarse a hablar para ver cuál es el motivo de la infidelidad y ver si hay solución”.

Aquí un cuestionario para saber si hay algo raro si por lo menos contestas afirmativamente la mayoría de las preguntas TE ESTAN PONIENDO EL CUERNO


Si tenemos sospechas de que pueden estar engañándonos lo mejor es preguntarlo directamente para ver su reacción


1. ¿Has notado algún cambio significativo en su comportamiento? ¿Está más distante pero te dice que no le pasa nada si le preguntas?

2. ¿Se preocupa más por su aspecto últimamente? ¿Se ha apuntado a un gimnasio, se ha puesto a dieta, se compra más ropa?

3. ¿Se muestra reacio o perezoso a tener relaciones sexuales?

4. ¿Pasa más tiempo fuera de casa que antes? ¿Suele tener reuniones, viajes de trabajo o queda con sus amigos él solo?

5. ¿Se BAÑA cuando llega a casa?

6. ¿Has notado movimiento extraños en vuestras cuentas o gastos que no puedes justificar?

7. ¿Llama al celular y cuelgan sin decir nada?

8. ¿Se esconde para hablar por celular o le llegan mensajes al celular que no lee delante de ti o se mete al baño a contestar?

9. ¿Apaga el celular por las noches o cuando está contigo “para que no os moleste”?

10. ¿Ha subido mucho su cuenta del Celular y hay algún número de teléfono que se repita demasiado?

11. ¿Te dice que estás loco cuando le preguntas si te engaña y cambia rápidamente de tema?

12. ¿Evita las conversaciones sobre nosotros y sobre el futuro en común?

13. ¿Hace mucho que no tiene un detalle contigo o te dice que te quiere?

14. ¿Pasa muchas horas frente  de la  computadora o laptop, escribiendo mails o chateando y tiene mucho cuidado para que tú no veas lo que hace?

15. ¿Le has notado alguna vez sonriendo el sólo o te da la impresión de que está de buen humor cuando llega a casa y luego se pone serio?

16. ¿Te ha regalado algo inesperadamente y luego se ha acurrucado en tu regazo para que le hagas mimos como si hubiera hecho algo malo?

17. ¿Le has notado alguna mentira, se contradice en cosas o se equivoca con las horas, los nombres o los días?

18. ¿Ya no le apetece hacer planes juntos o salir de viaje?

19. ¿Te insiste en que hagas planes o viajes, cenas, comidas con tus compañeros de trabajo o amigos de la universidad?

20. ¿Te ha olido alguna vez a una loción diferente al tuyo, le has encontrado algún detalle en la ropa o alguna factura de hotel o restaurante?

21.- Carga con sus cosas de baño sandalias, jabón desodorante, etc.

22. – Si te engaña con tu mejor amigo este siempre se entera de lo que  pasa entre ustedes y está presente cuando ni tú te lo imaginas, tu pareja lo defiende mucho y tiene mucha confianza.

23. –Si tiene fotos inadecuadas solo busca en su USB o en la Pc cuando no este.

24. –Cuando todos se enteran de sus planes y el ultimo en saberlo eres tú.

25.- Cuando recibe más atenciones de algún conocido, amigo, etc., a pesar de que estas presentes no se besan porque sería el colmo.

26.- Se la pasa contestando mensajes a toda hora sin decirte nada.

La pregunta  tu que  has hecho te has encontrado con alguna situación así, es mejor seguir tu intuición.

SOLO HABLA RECUERDA QUE LA COMUNICACION ES LO MEJOR Y SOBRE TODO LA CONFIANZA Y RECUERDA QUE NO HAY PORQUE SEGUIR ALGO QUE NO NOS LLEVARA A NADA QUE EN ESTE MEDIO SE DA MUCHO.

   

miércoles, 6 de agosto de 2014

Historias La homofobia


El término homofobia hace referencia a la aversión (fobia, del griego antiguo ‘pánico’) obsesiva contra hombres o mujeres homosexuales, aunque generalmente también se incluye a las demás personas que integran a la diversidad sexual, como es el caso de las personas bisexuales o transexuales, y las que mantienen actitudes o hábitos comúnmente asociados al otro sexo, como los metrosexuales y los hombres con ademanes tenidos por femeniles o las mujeres con ademanes tenidos por varoniles. El adjetivo es "homófobo" u "homofóbico".


La homofobia es una enfermedad psico-social que se define por tener odio a los homosexuales. La homofobia pertenece al mismo grupo que otras enfermedades parecidas, como el racismo, la xenofobia o el machismo. Este grupo de enfermedades se conoce con el nombre genérico de fascismo, y se fundamenta en el odio al otro, entendido éste como una entidad ajena.


La homofobia, como las demás variantes del fascismo de referencias agresivo contra los gays y las lesbianas, identificándoles como personas peligrosas, viciosas, ridículas, anormales, y enfermas, marcándoles con un estigma específico que es el cimiento para las acciones de violencia política (desigualdad legal), social (exclusión y escarnio públicos) o física (ataques y asesinatos).

Y he aquí el error, siempre se ha categorizado la homosexualidad como una enfermedad, como algo que puede ‘’contagiarse’’ si se está cerca o se habla con alguien es estas condiciones, y así como puede supuestamente’’prenderse’’ puede curarse, recibiendo un tratamiento psicológico. Sin embargo, nada de esto es cierto, son ideas absurdas que la sociedad va creando frente al homosexualismo, debido a que no se trata de ninguna enfermedad, sino es la orientación sexual que tiene hombres o mujeres hacia personas de su mismo sexo.

Es posible que muchos piensen que el hecho de ser homofóbico es algo natural dentro de su personalidad. Pero la persona homofobica en realidad sí tiene un problema, puesto que la repulsión y el rechazo total hacia alguien por sus inclinaciones sexuales, no es normal. Quizá muchos se refugian diciendo que ‘‘son así, por la formación y la educación que recibieron en casa’’, algo no del todo cierto, teniendo en cuenta que la homofobia es en cierto modo fomentada, y enseñada por la misma sociedad.


Causas de la Homofobia.

a) Creencia Social.

 ‘’la creencia social de la existencia exclusiva de dos sexos, asociada a la atribución de lo naturalmente masculino o femenino’’ es decir, que se establecen la diferencias referentes a lo biológico entre los dos sexos y, a su vez, a lo cultural.

b) La desintegración o decadencia moral de la civilización.

Grave error, porque la desintegración, y decadencia de una sociedad está ligada a factores de índole económico, político, cultural o social. La mayoría de la gente piensa que la unión de dos homosexuales, rompe con el componente básico de una sociedad: el núcleo familiar, pero hoy en día, ¿en realidad existen núcleos familiares completos?

Evidentemente no los hay. Grupos familiares completos, en donde existe un padre, una madre, y los hijos (viviendo todos juntos), no es lo común; ahora lo usual, son madres y padres divorciados, solteros,(a), uniones libres, etc.


Todos esos comportamientos y actitudes de rechazo hacia los homosexuales no quedan allí; obviamente que tienen consecuencias. La manifestación de violencia por medio de insultos, humillaciones, palabras despectivas o burlas, lleva a muchos de ellos a luchar contra sus deseos, provocando graves conflictos psicológicos; culpabilidad, ansiedad vergüenza y depresión. Estas son sólo algunas de las consecuencias inmediatas o más comunes. No obstante, el grado de homofobia de algunas personas ha sido tan alto, que conducen al homosexual al suicidio.

Es cierto que a nadie se obliga aceptar o tolerar a alguien, cada quien está en su derecho de tolerar o no a los homosexuales. No es necesario, ni se debe tratarlos de una manera compasiva, sino ‘’ a la persona homosexual no hay por qué ofenderla, voltear para otro lado, o quitarle la mano’’. Ninguna persona por sus inclinaciones sexuales debe de recibir un trato irrespetuoso y mucho menos distinto al que reciben los demás. Simplemente debe recibir un trato de mínimo respeto, como el que cualquier ser humano merece dentro de una sociedad.

En realidad la homofobia no es solamente una agresión contra los homosexuales, sino es un prejuicio tan incoherente y una ignorancia que consiste en creer en la superioridad de la heterosexualidad. Una actitud completamente subjetiva y discriminatoria que vale la pena cuestionarse.
    

Historias La amistad



La vida no se mide anotando puntos, como en un juego.

La vida no se mide por el número de amigos que tienes, ni por cómo te aceptan los otros.

No se mide según los planes que tienes para el fin de semana o por si te quedas en casa sólo.

No se mide según con quién sales, con quién solías salir, ni por el número de personas con quienes has salido, ni por si no has salido nunca con nadie.

No se mide por las personas que has besado.

No se mide por la fama de tu familia, por el dinero que tienes, por la marca de coche que manejas, ni por el lugar donde estudias o trabajas.

No se mide ni por lo guapo ni por lo feo que eres, por la marca de ropa que llevas, ni por los zapatos, ni por el tipo que música que te gusta.

La vida, simplemente, no es nada de eso... La vida se mide según a quién amas y según a quién dañas. Se mide según la felicidad o la tristeza que proporcionas a otros. Se mide por los compromisos que cumples y las confianzas que traicionas.

Se trata de la amistad, la cual puede usarse como algo sagrado o como un arma. Se trata de lo que se dice y lo que se hace y lo que se quiere decir o hacer, sea dañino o benéfico.

Se trata de los juicios que haces, porque los dices y a quién o contra quién los comentas.

Se trata de a quién no le haces caso o ignoras a propósito.

Se trata de los celos, del miedo, de la ignorancia y de la venganza.

Se trata del amor, el respeto o el odio que llevas dentro de ti, de cómo lo cultivas y de cómo lo riegas.

Se trata de si usas la vida para alimentar el corazón de otros. Tú y solo tú escoges la manera en que vas a afectar a otros y esas decisiones son de lo que se trata la vida.

Hacer un amigo es una gracia. Tener un amigo es un don. Conservar un amigo es una virtud. Ser un amigo es un honor y un privilegio.

Y sabes la amistad es un gran tesoro cuando es buena lo tendremos en los momentos complicados, asi como en los tiempos de alegrías pero más aun el poder compartir la amistad es una de las cosas que podemos hacer y no cuestan nada.

A todos mis amigos, aun que no les escribo a diario pero se que estan pendientes por sus comentarios y que leen mis historias, por sus likes porque se que cada mañana me saludan y me dan los Buenos días, pero también aquellos que nunca veo, y no se si me agregaron por ser uno mas de la lista, o por mi fotos,  y que se que estas ahí, espero algún día por menos leas esto.


A todos, gracias por su amistad, aquí un amigo  de siempre.

   



Historias Las Edades Sexuales


1. Menor de 25 (varón joven): Potencia sin control

La adolescencia y pos adolescencia se caracterizan por una gran potencia sexual, a la que muchas veces se da salida a través del onanismo: la frecuencia masturbatoria media oscila entre una y hasta tres veces diarias. Sin embargo, los cambios físicos y psíquicos que se van produciendo hasta la llegada de la edad adulta provocan cierta inestabilidad sexual.

La explosión hormonal o el exceso de energía producen erecciones involuntarias y poluciones nocturnas. El pene alcanza su cenit en sólo tres segundos. Aunque la edad de pérdida de la virginidad cada vez es más baja (casi siempre por debajo de los 18 años) y la pos adolescencia cada vez más larga (extendiéndose hasta los 25), este es un periodo en el que aún se está experimentando con el cuerpo, y tiene gran importancia, pues la vida sexual estará siempre marcada por estos primeros pasos.

En estos años cruciales, los hombres responden instintivamente a los estímulos eróticos, siendo tan frecuente la bisexualidad como la eyaculación precoz, sobre todo en relaciones esporádicas. "En la adolescencia lo que sobra es libido, y ese es el problema: hay un exceso de excitación sexual y abunda la eyaculación precoz, que también se da por la mayor sensibilidad del pene o el miedo a ser descubierto.

2.  -Entre 25 y 30 años (adulto joven): Experiencia y satisfacción

Entre los 25 y los 30 años cristaliza la identidad sexual y aumentan la autoestima y la necesidad de contacto físico. En esta edad, que se extiende hasta los 40, la potencia sexual es alta pero mesurada por la estabilización del carácter. Las erecciones son menos espontáneas, tardan algo más en llegar a su cumbre (entre 10 y 15 segundos) y el ascenso testicular es ligeramente más lento. La masturbación disminuye, si bien aumenta el consumo de pornografía. Los problemas más frecuentes son enfermedades venéreas, mala utilización de los métodos anticonceptivos y adicción al sexo y a las drogas sexuales.

La experiencia convierte el acto sexual en una materia dominada. "El hombre cree que nace aprendido, y poco a poco se da cuenta de que no es así: el acto sexual va mejorando con la práctica

 El hombre suele tener pareja estable o se ha habituado a una soltería llena de satisfactorios encuentros esporádicos. Muchos trastornos tienen causas ajenas al individuo. "Imparta mucho el estrés económico, laboral o general, que afecta al acto sexual en calidad y/o frecuencia",

3.  - Entre 30 y 55 años (adulto maduro): Madurez y deseo

Con la crisis de los 40 se dispara el deseo sexual psicológico, pero el cuerpo no siempre obedece las órdenes del cerebro. A partir de los 45, la sombra del gatillo está presente, y aunque no se necesiten, se recurre a los medicamentos que garantizan la respuesta eréctil. Entre los 45 y los 55 años se dan más casos de infidelidad; entre otras cosas, por el hastío y para disfrutar por fin de esas perversiones que ya no provocan sentimientos de culpa. La masturbación apenas existe y la necesidad de conquista supera al mismo deseo.

En cuanto a las erecciones, se ralentizan, tardando el pene unos 20 segundos en ponerse completamente dura, disminuye su turgencia y se alarga el periodo entre erecciones. El gran problema de esta edad es aceptar que se es demasiado joven para usar viagra y muy viejo para tener una respuesta eréctil instantánea.

En los mayores de 40 años la disfunción eréctil es un síntoma de factores subyacentes. Así, el 64% tiene además uno de los siguientes trastornos: hipertensión, cardiopatía crónica / angina, hipercolesteloremia, diabetes o depresión.


4. - Mayor de 55 años (adulto mayor): Sexo después del sexo

"La sexualidad en edades maduras es diferente pero no inexistente, no subimos las escaleras a la misma velocidad con 60 años que con 30, pero las subimos".

Pero el tiempo no pasa en balde, y a partir de los 75 años la erección puede tardar hasta cinco minutos en llegar a su cima, el orgasmo se hace de rogar y el pene exige una estimulación prolongada para alcanzarlo; Por su parte, los testículos no se elevan tanto en el escroto durante la excitación.

Y recuerden siempre  utilizar condón.
    

Historias de lo sobrenatural El callejón del Aguacate

 

Este espacio se encuentra en el centro de Coyoacán en el Distrito Federal de la Ciudad de México, en la calle Francisco Sosa. Se dice que muchas personas han pasado grandes experiencias paranormales, se tienen muchas versiones de lo que ocurre en este angosto callejón. Se tienen versiones que comentan la muerte de un niño a manos de un general en la época de Obregón, el cual colgó en un árbol de aguacate por molestarlo; se dicen cosas sobre el pacto de una familia entera con un espíritu de la Ouija, el cual les revelaba secretos sobre personas que les querían hacer mal, un día este fantasma le dijo al señor en privado que sus mismos familiares estaban en su contra y esto hizo que el señor cabeza de familia perdiera los estribos y asesinara a todos, enterrándolos en el mismo callejón.

Un día los vecinos cercanos no vieron a nadie de la familia por casi 2 semanas y esto hizo que sospecharan y hablaran a las autoridades, cuando la policía llego a la casa de la esquina del callejón del aguacate se encontró al señor cabeza de familia degollado y desangrado y la cabeza nunca fue encontrada se dice que la cabeza aparece en el callejón buscando venganza y desquitándose con los transeúntes habituales de Coyoacán en nuestros días.


Cuando visites Coyoacan no olvides visitar este callejón y sobre todo no vayas solo.

   

 

Historias Lugares de Ligue en Mexico antes de la Revolución 1910.


Los Baños de ambiente en época del Porfiriato antes 1910

 El régimen porfirista comienza a reglamentar los baños en 1892, el principal objetivo era luchar contra las epidemias. Empresarios y empleados permanecían alertas ante posibles apariciones de síntomas de diferentes enfermedades; cualquier sospechoso era reportado ante el Consejo Superior de Salubridad.

El baño diario era también un signo de modernidad: “los baños facilitaban un México limpio, pulcro, y restregado frente a una Europa sucia y mugrosa.”; durante esta época se trató de mejorar las instalaciones de los baños, ya lo veremos más adelante.

Pero el baño diario no estaba al alcance de cualquiera, sólo las capas medias y altas podían tener acceso a éste. Los más pobres veían con desconfianza el hábito diario del agua y el jabón, el baño diario era un lujo, no estaba a su alcance, los precios de los baños públicos eran demasiado altos para los salarios que recibían los obreros. Por ello es que los dueños de los baños públicos se enfocaron en las clases medias y altas.

Los empresarios bañeros dedicaron grandes capitales a ajuarear sus locales para atraer, cultivar y competir entre sí por una clientela relativamente pudiente y, en su mayoría, masculina.”

Los burgueses no tenían la necesidad de asistir a los baños públicos, contaban con baño en sus casas, en realidad lo hacían para socializar. En los baños convivían y charlaban intelectuales, artistas, militares, profesionistas, etc.

Baños, gimnasios y clubes atléticos comenzaron a ser frecuentados por la burguesía. el auge comercial y la ampliación de la burocracia incrementaban la población masculina clasemediera de la capital, al mismo tiempo que entre la juventud burguesia, los baños comenzaron a hacerse populares los clubes atléticos, los gimnasios, las asociaciones deportivas y los baños vinieron ajustes en los modelos de masculinidad: se debía mostrar fuerza, vigor, reafirmar la hombría; y una forma de hacerlo era mediante el deporte y el fisicoculturismo.

“la desnudez presente en estos lugares de afirmación masculina se convirtió en su talón de Aquiles. La presencia de tantos ‘adanes’ en vestidores, salones de masaje, albercas, baños y demás estancias transformó estos sitios en los primeros reductos de la homosexualidad en el país.el horror de los mandarines porfirianos cuando los lujosos baños de la capital del país, en vez de lucir como escaparates para los adelantos del régimen, ¡se convertían en el espacio homosexual urbano por excelencia!”

Se explica la situación de los baños de la Alberca Pane: se convirtieron en los más lujosos y modernos del país: “Instalada sobre la más elegante arteria de la ciudad, el Paseo de la Reforma (frente a la glorieta del Monumento a Colón) y con su propio ramal de tranvía, la Alberca Pane lucía los últimos adelantos hidroterapéuticos, baños sauna y vapores. Contaba además con una sala de masaje, gimnasio, peluquería, cantina, salones de lectura, jardines y albercas al aire libre. Sus interiores brillaban con gran profusión de mármoles nacionales e importados, finos acabados, muebles espléndidos, cuadros exóticos, e interesantes aparatos eléctricos y mecánicos.”

De esta forma, hacia 1890 los baños de la ciudad de México se convirtieron en “el espacio homosexual urbano por excelencia durante el porfiriato. Así, resurgieron los lugares de esparcimiento acuático, que ya desde el virreinato habían facilitado el desarrollo de redes sociales y afectivas para hombres que se sentían atraídos por otros hombres, como lugares idóneos tanto para la elaboración de una estética homosexual, como para la construcción de una identidad homosexual basada en el consumo, el lujo y la geografía del baño. Los vestidores de los baños, las duchas, los vapores, los gimnasios, los salones de masaje y demás estancias eran los únicos lugares en el paisaje urbano donde se podían congregar hombres desnudos sin levantar sospecha alguna y, mediante observación furtiva, miradas soslayadas y comentarios discretos, conocer y reconocer a los que compartían su atracción por sus semejantes.”

La forma en que se daba el “ligue”, y cómo lo favorecía la configuración del lugar. Comenzaba en la gran alberca (cabían hasta 150 personas), y podía continuar en el vapor o sauna. El ligue también podía darse en el gimnasio o en las salas de lectura: “la geografía del baño permitió al homosexual porfiriano encontrarse con sus semejantes.”

Las críticas al régimen de Porfirio Díaz no se hicieron esperar. Se cuestionó la capacidad de las clases acomodadas para dirigir el país, se les veía como hedonistas entregados al placer y al materialismo; se decía que los ricos se habían convertido en “decadentes, blandos, enclenques y frívolos seres afeminados.”

¿Cómo reaccionaron las autoridades ante estas críticas? Su respuesta fue aumentar la vigilancia en gimnasios, albercas, baños, dormitorios, escuelas y cuarteles.

Los empresarios afirmaban que en sus instalaciones no se daban ese tipo de conductas; reglamentaron de forma estricta sobre el tiempo que podían permanecer los clientes en ciertas estancias, de igual forma, se prohibió que los clientes pudieran tocarse. Así trataban de evitar los ligues homosexuales.
         


Historias No todo era igual falta de Interés sexual




Estando con Eduardo no te algo que las cosas poco a poco cambiaban y lo peor que cuando se daba el momento de tener sexo, o era más por compromiso que realmente por desear algo, pensaba que debería de hacer algo pero fueron de las cosas que nunca pude hablar directamente, quizá el pensar que la relación estaba muriendo y de no acepar esa realidad  y esa fue una de las barreras.

Hay muchas razones que explican la falta de interés sexual. menciono algunas pautas para comprender mejor esta frustrante situación:

1) Engaño con otro sujeto: La palabra engaño implica la presencia de una máscara. Cuando una persona engaña a otra en el aspecto sentimental generalmente emplea una fachada con respecto a sus sentimientos. Aunque querer a alguien más no significa necesariamente dejar de querer a la pareja en cuestión, se da por hecho que la pareja no aceptará compartir el amor con un tercero —a menos que lo acepte—, y de ahí el inevitable engaño.

2) Aburrimiento en la relación: No existe aburrimiento cuando hay cosas que hacer, y menos aún cuando la creatividad se pone en marcha. El problema del aburrimiento en las relaciones sentimentales consiste precisamente en esta carencia de espontaneidad, disfrute y búsqueda de nuevas experiencias. Cuando ocurre, las conversaciones se vuelven vacías y superficiales, la actitud es de indiferencia y surge una sensación de agobio.

3) Falta de madurez en la relación de pareja: Implica básicamente falta de tolerancia, constancia, regulación de emociones y frustraciones. Adoptar un comportamiento infantil y esperar a que la otra persona responda como el padre ausente es un motor poderoso que refuerza la relación inmadura entre personas adultas. A menos que uno de los miembros acepte tal condición (no saludable), la relación no tendrá mucho futuro.

4) Fuertes sentimientos de promiscuidad: A diferencia del engaño, el sentimiento de promiscuidad sugiere una necesidad intensa de inmiscuirse con otros sujetos con los que no se pretende compartir el amor de pareja, y ni siquiera una segunda vuelta. Aventuras pasajeras que se originan posiblemente por una frustración no superada en la relación de pareja o una fantasía sexual que el compañero no acepta o no se atreve a compartir.

Qué hacer para remediarlo y si es posible poder cambiar el rumbo de las cosas:

Un punto esencial a tomar en cuenta es la comunicación honesta y directa entre los implicados. Por supuesto es fácil decirlo, pero hay que reconocer lo difícil que resulta en la práctica, principalmente cuando existen antecedentes en la relación. Es muy probable que los problemas de relación se deban a la falta de honestidad y valor por parte de uno o ambos miembros. Sea un rechazo o un perdón, lo mejor es hablar con abierta

    

Historias La persecución de los perversos en México de la Colonia




Para el México colonial, regido por la moral de la Iglesia católica, las mujeres eran débiles e ignorantes, pero también peligrosas pecadoras. Así, si un hombre se atrevía a sostener relaciones sexuales con otro, adquiría cierto tenor femenino que lo degradaba. A pesar de que el destino de muchos homosexuales de la época era la hoguera, las redes clandestinas de contactos entre hombres estaban tejidas de forma sólida. El castigo no era igual para todos los participantes; según su rol, unos eran más culpables que los otros.

Desde el siglo XVI, y hasta bien entrado el XIX, la justicia consideró delitos las prácticas sexuales fuera de los estrechos márgenes de la moral católica. El adulterio y la prostitución eran lo menos grave en un universo represivo aterrado por el delito: la sodomía, según la ley medieval, “ofende a Dios” e “infama a la tierra”. El castigo recomendado para los que la practicaran fue, primero, la lapidación bíblica, después, la siempre purificadora hoguera.

La tarde del 15 de agosto de 1604, en pleno festejo de la Asunción de la Virgen María,  Simpliciano Cuyne y Pedro Quini fueron sorprendidos teniendo sexo dentro de un temazcal. Fue en pleno Valladolid, la capital de la provincia de Michoacán. Un chamaco de catorce años los vio y corrió a avisarle al cura que encontró a los dos indígenas purépechas “el uno encima del otro desatacados los calzones como si fueran hombre y mujer.”

Cuyne y Quini trataron, sin éxito, de huir. Cuyne, de 20 años, se refugió algunos días en la parroquia de San Agustín, donde había sido sacristán; las autoridades civiles lo sacaron por la fuerza. Quini, de unos 25, fue de inmediato arrestado, todavía medio borracho.

En su declaración, Simpliciano —vecino del barrio de San Agustín, casado y con hijos— contó que estuvo charlando y bebiendo pulque con unos amigos cuando un desconocido (Pedro Quini) se les acercó para tratar de venderles unas telas. Cuando tomó camino de regreso a casa, el vendedor lo siguió y le rogó tanto que se detuviera y que bebiera con él, que por fin accedió. Simpliciano “se fue al dicho temascal y entro primero y se echo al suelo para dormir y luego el dicho yndio [Pedro Quini] se llego a este testigo y le comenzo a abrasar y a besar y le metio la mano en la bragueta”. Le dijo luego que tenía “mucho deseo” y que si se “lo hacía”, le daría la tela como retribución.

Simpliciano se negó, pero Pedro le desamarró el calzón de manta y luego el propio. Ya no se pudo negar y “como si estubiera con una muger cumplio con el y tubo copula carnal”. En su defensa alegó que era la única vez que había cometido actos de sodomía y que nunca aceptó la tela ofrecida como remuneración; hacerlo habría sumado a la falta el delito de prostitución.

Por su parte, Pedro Quini —también casado y vecino de Tzintzuntzan— negó al principio los hechos, alegando que estaba muy borracho para recordar, pero luego aceptó los cargos y, arrepentido, confesó que era puto y había cometido actos carnales con varios hombres de la región —también llamados putos en las actas procesales. Trece varones homosexuales fueron implicados por Quini. Uno de ellos, Francisco Conduyi, también originario de Tzintzuntzan, tenía relaciones sexuales con hombres en su casa en forma cotidiana y vivía con otro indígena, Ticata, que “le servía como si fuese su mujer”.

Condiyi y Ticata tuvieron la fortuna de escapar, pero cuatro de los implicados fueron capturados y obligados a confesar, algunos bajo tortura. A todos, salvo a Simpliciano Cuyne, les confiscaron sus bienes y para septiembre de 1604 ya habían sido sentenciados a morir a palos antes de ser quemados en la hoguera.

El caso de Simpliciano fue especial: fue absuelto por la intermediación del párroco del pueblo de San Agustín. El favor del cura y su propia juventud le hicieron el milagro; a finales del siglo XVI la Inquisición, preocupada por el gran número de jóvenes procesados por sodomía, amplió a 25 años la edad para ser juzgado por ese delito. Quizá Cuyne también atenuó su responsabilidad por ser la parte activa en el coito. Su pecado fue no resistir la tentación de la carne —los besos y toqueteos de Quini—, nunca tener deseos “desviados”.

Procesos como este muestran la existencia de redes de varones homosexuales y de códigos de comunicación y de seducción, una pequeña comunidad subterránea de putos —para no incurrir en el anacronismo de un supuesto gay pride colonial— que compartían deseos y erotismo, y sobre todo que sabían donde encontrar y practicar sexo con otros varones.

El pecado del afeminamiento

Medio siglo después, en la ciudad de México, fue arrasada otra red de varones homosexuales. En el centro de la comunidad estaba Juan Galindo de La Vega, un “mulato afeminado”, que se hacía llamar Cotita de la Encarnación. Era 1657 y su delito no sólo fue practicar actos de sodomía, sino exhibirse con la cintura ajustada, pañuelos en la cabeza y listones en las mangas de su blusa, además de sentarse “como una mujer”, y hacer tortillas, lavar y cocinar.

A Cotita solían visitarlo en su casa hombres jóvenes, a quienes llamaba “mi alma”, “mi vida” o “mi corazón”. Una mañana fue sorprendido a la sombra de un sauzal con un amante por una piadosa lavandera que lo denunció a la autoridad. Luego de varios días de búsqueda fue sacado de su domicilio junto con otros cuatro varones.

La tortura los hizo confesar e involucrar a 123 hombres. Diecinueve fueron aprehendidos y sometidos a proceso. En 1658 Cotita y otros trece homosexuales fueron quemados en la hoguera. Un condenado más, un amante de Cotita de 15 años, se salvó de morir: recibió 200 azotes y fue vendido como esclavo por los siguientes seis años.

Otro de los procesados fue Juan Correa, un mestizo de setenta años que gustaba de organizar fiestas con amigos y muchachos en su casa. Correa tenía sobrenombre femenino, La Estampa, y solía ponerse “su capa bajada u llevada alrededor de la cintura, [la cual] revoloteaba de uno a otro lado mientras bailaba con los demás”. Como Correa, por lo menos ocho de los ejecutados solían vestir con ropas de mujer.

En el centro de las persecuciones y de la violencia extrema contra los homosexuales estaba la profunda misoginia de la sociedad colonial. En los documentos judiciales se asocia lo femenino con la debilidad, la ignorancia y el pecado. Para la ideología colonial, las mujeres carecían de razón, por eso las subordinaban a los padres o esposos. Asimismo, eran vistas como fuente de infección; el rudimentario conocimiento médico les atribuía los contagios de las infecciones de transmisión sexual.

El afeminamiento en un varón era, por tanto, una renuncia a la razón, la negación de su propia condición humana. Si el contacto sexual entre varones era pecaminoso, ostentarlo era imperdonable.

A las mujeres se les podía controlar, reducir al espacio doméstico, vigilarlas para evitar que dieran rienda suelta a su propensión pecadora, pero los varones “que servían de mujer” eran muy peligrosos, por cuanto vivían en libertad y solían pasar desapercibidos. Por eso eran incomunicados en las cárceles mientras estaban en procesos judiciales, para evitar que “contagiaran” al resto de los presos. Por eso eran condenados a muerte.

Los privilegios de la fe

Por supuesto, los archivos han conservado una visión muy parcial del homoerotismo durante la época. Indios, mestizos, mulatos y otras castas dominan ese universo erótico, mientras que los peninsulares y los miembros de la élite, como el clero, apenas son mencionados.

A ese respecto, el virrey don Francisco Fernández de la Cueva manifestó su alivio de que ningún hombre de bien fuera involucrado en el proceso de Cotita. En carta enviada a la corte española se ufanó: “No está en la causa hombre ninguno no sólo de calidad, ni de capa negra, todos mestizos, indios, mulatos, negros y toda la inmundicia de este reino”. Si bien Cotita y el resto de los ejecutados mencionaron a 26 españoles, ninguno fue capturado, y eso, para la doble moral, es lo que cuenta.

Otro proceso, también en ese 1658 en la capital de la Nueva España, fue el iniciado en contra del jesuita Matheo de Urroz, quien cometió el pecado nefando con un mestizo humilde de 19 años llamado Gerónimo. La atribulada madre acompañó al joven arrepentido a denunciar a su confesor —quien le dio tablillas de chocolate y un real para que guardara el secreto— ante la autoridad civil.

El caso se archivó sin sentencia, al menos pública, pero con un vago rumor sobre el traslado del religioso a Guatemala. Los varones de capa negra ciertamente gozaban de privilegios y difícilmente terminaban en el fuego purificador.

El legado de esa época negra todavía se deja sentir, desde los púlpitos y otros espacios de poder religioso. Al fuego de la hoguera le sucedió un discurso incendiario, que señala las conductas “anormales” al tiempo que cobija bajo sus sotanas a los “pecadores” dentro de sus filas. Pese a todo, fuera de los abismos de sus condenas, el deseo encuentra cauces para hacerse visible, expresarse en todas sus formas e incluso para —horror— reivindicar derechos. Uno de los saldos positivos de la modernidad, que no es otra cosa que la realidad, y la naturalidad del deseo sexual, imponiéndose finalmente a la idea de lo divino.

Fuentes:

— Zeb Tortorici “‘Heran Todos Putos’: Sodomitical Subcultures and Disordered Desire in Early Colonial Mexico”, en Ethnohistory, número 54:1 (invierno de 2007).
— Laura Lewis, “From Sodomy to Superstition: The Active Pathic and Bodily Transgressions in New Spain”, en Ethnohistory, número 54:1 (invierno de 2007).
— Luis Morales González, “Sodomía en la Nueva España: El proceso de 1657-1658.


    


martes, 5 de agosto de 2014

ESCUCHAME POR RADIO ESTE 11 DE AGOSTO



Estaré este lunes 11 de Agosto, a las 7.00 p.m. platicando de las historias y de algo más  aqui como escucharme por la radio 

Como escucharme 


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lunes, 4 de agosto de 2014

Historias 662 La cuarentena


Ya era casi medio día  el  Sol  ya calentaba el ambiente, sobre las surcos de las milpas pequeños ventarrones  alzaban la tierra suelta  un común denominador en aquel paraje seco, el paso por aquella una  capa de tierra fina hacía hundir cada
Paso llenado de tierra las sandalias, al final  se observaba  la entrada principal de la Hacienda,   los grandes bloques de piedra  con los tabiques de color rojo daban un aire de nostalgia de una vida prospera pero  ahora en ruinas, el salitre por todos lados,  las paredes de adobe poco a poco se convertían en polvo dejando pequeños huecos por donde uno podía mirar los corredores y el interior de la construcción.

Caminado por aquellos patios era poco lo que conservaba de pie y al fondo ni la vieja ermita se había salvado, en la  pequeña capilla era fácil observar el viejo pedestal  en donde estaba la  imagen de madera de Cristo del perdón, una pequeña figura del siglo XVII, muy expresiva y de un realismo impresionante, pero el paso del tiempo  implacable,  estaba apolillada y su esmalte poco a poco se caía dejando ver la pasta de caña con la fue hecho, los vidrios rotos de la puerta principal y en el piso algunas flores secas quizá de alguna misa hace tiempo pero quedo por ahí junto al florero roto, realmente era  un milagro que estuviera de pie, sus  paredes por momentos parecen que alguno momento  se vienen abajo y el piso de madera hundido,  todavía  en la mente llegan escenas de aquella tormenta en donde se metió el agua por todos lados y los rayos iluminando la noche  e iluminado la pared de la capilla con la imagen de cristo, que muchos comentaron por variaos días e incluso por bastante tiempo me daba miedo recorrer ese lugar .

Así por  todos los rincones  a un lado de la hacienda estaban las chozas de adobe y techo la ramas secas donde vivo con mis padres, ellos eran  campesinos que lograron resistir la época dura  que vivió el país, que  en algún modo las fuertes raíces los hacían permanecer en la misma  era así el viejo caso de la hacienda ubicada cerca de  Apizaco,  Tlaxcala corría el  año de  1918.

Esa época  de incertidumbre  con los cambios tan drásticos en lo político, en lo social, en lo económico  y cuanto a la forma de vida,   las guerras, las enfermedades principalmente pero sobre todo la inseguridad que reinaba en todo momento a todo a hora  hasta lo poco resulta atractivo para la gente,  en aquella mañana no  era un día normal,   la pregunta donde es estaba la gente, por aquellas veredas no sé podía encontrar a nadie, no hay gente que vaya al pueblo o gente que venga del mismo no había gente, solo al fondo por ahí el ruido de  los animales de granja, o el ladrar de los perros, a medida de uno caminaba por  aquellos rumbos  notaba que algo ocurría,  en aquellas fechas había llegado el rumor de una enfermedad  muy contagiosa, era  la epidemia llamada la fiebre española, se tenían noticias pero realmente se estaba viviendo en muchas ciudades principalmente del norte de país,  la fuente de contagio fueron la rutas por donde los trenes  circulaban transportando mercancías, que  propagaban el virus de la influenza así llamada después,  las condiciones precarias de higiene, marginación y pobreza resultados de un México pos revolucionario eran las condiciones adecuadas para esta se propagara rápidamente  esta enfermedad  causando  estragos en la población.

Desde hace unos días creció el rumor que en ya había enfermos en el pueblo, pero este día,  las campanas de pueblo cercano anunciaban la llegada de que parecía la enfermedad  y algunas personas abandonaban sus casas, hace un momento me tocó ver algunos que pasaron a lomo de burro pero no comentaban nada el silencio y solo un buenos días transitaban hacia camino a la ciudad de Puebla esta tenia hospitales  o el convento en donde  ofrecerían más alternativas o remedios  para tratar la enfermedad.

Esa mañana las campañas de la Iglesia el redoble de las campanas  anunciaban en cada momento el fallecimiento de alguna persona  apenas hace unos días,  el domingo para ser precisos con una salva de Cohetones,  la gente salió en procesión llevando en andas al santísimo para que les diera protección pero creo no resulto, al contrario fue un foco de contagio más fuerte porque el sacristán  murió al día siguiente y el martes  murieron varias personas de la congregación del Cristo del perdón y por eso el miedo es mayor, un miedo a lo que habla la gente., el miedo a lo que nos e ve, que se siente y que hace de cada momento que uno tenga más miedo hasta  mi familia  no comentan nada porque se enoja mi padre, mi madre solo deja que la Abuela Grande que está sentada en aquella vieja silla mecedora hable y hable de que este mundo se va a terminar porque así lo comentaban sus abuelos ellos si vivieron la Intervención Francesa según algunas historias pero creo que desde ahí la vida siempre ha sido vivir con miedo en medio de la explotación, la carencia pero siempre con la fe.


Por rumores  y por avisos de los más cercanos  lo solo piden que no salgan de sus casas eso fue la recomendación de don Pedro el único médico que aviso a lomo de caballo a todas las casas, pero dicen las malas lenguas que anoche estaba  enfermo.


Aquellas calenturas y cuerpos cortados, las fiebres que hacían desvariar a las personas que comentaban que miraban a personas ya fallecidas  ni los  tés de hierbas de tés de tila o de hierbabuena con miel decía  la Abuela Grande hacían nada,  eran los primeros síntomas algunas personas abandonaban a sus enfermos para no contagiarse.


En la tarde  por el camino observe que venía alguien  era El viejo comisario recorrió casa por casa para avisar, las nuevas medidas que le habían comunicado  desde Puebla para evitar más contagios, se debería de poner una señal en las casas donde habitaba  algún enfermo o si se sospechaba de los síntomas de la epidemia solo colocaran una bandera blanca hecha  con algún pedazo de tela de manta o alguna tela clara  en la puerta principal  de la casa  o de la puerta que diera a la calle o del camino principal,  para que nadie se acercara o llegarán los servicios sanitarios algún doctor  con medicamentos o remedios,   pero en  el lapso de algunos días empezaron a colocarse banderas por todas partes, y  las campanas que anunciaban  toques de duelo  se quedaron mudas   se dejaron de escuchar porque ya no había quién las tocara porque las persona que las tocaba había fallecido.

Mi nombre es Jesús  vivo con mi familia y con mis   5 hermanos, soy el  quinto de mis hermanos de  los más chicos de edad, la situación económicamente era  precaria   dependíamos  del trabajo del campo, y este  año no  se logró la cosecha la lluvia llego tarde y las primeras heladas mermaron lo poco  que quedaba, se sembró cebada y un poco de alfalfa que era rápido en  cultivar para venderlo como follaje, solo se  tenían una reserva de maíz y de frijol del año pasado,  por lo que precariamente nos permitía vivir, mi Abuela grande tenía  pocos animales de granja eran  un como un gran tesoro,   en el armario viejo se tenía  poco de manteca, piloncillo  y una velas de cebo, así como algunos chiles secos, pero poco a poco escaseaban la epidemia se había complicado todo porque no se podía vender algo en la plaza de los martes y ni intercambiar alguno alimento por leña o carbón porque la  gente no sales de sus casas, pueden ser por varias razones porque estén enfermos, porque tengan miedo a salir  porque ya no haya nadie y se fueron  a otro lugar  o  porque estén muertos.

 No permitían que la gente se acercara para evitar contagios, pero surgieron los robos a las propiedades, los gavilleros no solo robaban en los pueblos grandes o en la estación ahora aprovechando la epidemia  saqueaban las casas, robado lo poco que había  en ellas,  fue el motivo cuidar la vereda que lleva a la casa, allá por la desviación  donde empezaba el camino polvoso que mira la entrada de la vieja hacienda,  aquel sábado mi  hermano mayor Jesús llamó a mi padre para mirar que la cantidad de zopilotes volando en el cielo del pueblo, presagiando muchas cosas,  y solo el silencio y la fría mirada de ambos pude comprender que era una mala noticia.

Pero por la tarde pude comprender muchas cosas   el   viento empezó  a soplar con las tolvaneras que observaban desde ahí, pero este hizo su mejor parte  el traer en el aire la realidad  que empezó invadir  el ambiente el  verdadero olor a la muerte que vagaba por los campos, por las milpas, por aquellas veredas  llenas de polvo aquel olor putrefacto que penetraba y llegaba a todos los rincones era una aviso que la situación era muy incierta  no se necesitaba que uno estuviera en el pueblo o en alguna ciudad  para saber que la muerte había llegado y en serio, fue cuando el  miedo a lo desconocido,  por un momento hasta escalofrío sentí ese miedo a lo desconocido más que a la enfermedad pero sobre todo a la muerte.


En esa noche iluminados a la luz de la vela,  pensaba en muchas cosas el poder terrible de Dios, eran el fin del Mundo como lo pregonaba mi Abuela Grande como  entender  la situación, lo precario que era la vida, lo que es una epidemia el difícil concepto de lo que es la muerte,  aquella noche hacía frío ni con los tragos del té caliente  o la tortilla recalentada y aquel plato de frijoles negros con un poco de chile cortado en rebanadas, algo de cebolla hacían olvidar la situación,  la mirada de entre toda la familia y al final era silencio de aquella escena, ni mis  padres compartían palabra alguna  el silencio que lo que esperaba si preguntaba algo,  solo el tronar de la leña  que desprendía en aquel fogón donde hervía el  té, ese olor a hierbas que invadía ese pequeño cuarto, era por momento el único sonido que se escuchaba,  por un momento el viento de nuevo  por ahí los rayos se escuchaban y alumbraban  la casa la tormenta está cerca.


Dentro de ese silenció, por  ahí a lo lejos se empezó a escuchar el ladrido de los perros y el galopar de un caballo que se acercaba, se levantaron rápidamente mis  padres para ver por aquella puerta a ver si lograban distinguir entre lo oscuro quién era, solo pude observar  quien llegaba, era Luis un amigo del pueblo  para avisar ya había llegado la epidemia que en pueblo había muchos muertos por lo que nadie debería de acercarse o salir porque estaba todo en cuarentena, una palabra que muy difícilmente olvidare.